
A San Juan María Vianney se le conoce como el ‘Santo Cura de Ars’ - es el nombre del pueblo francés donde este sacerdote ejerció de párroco: una localidad ubicada a 30 km de la ciudad de Lyon.
A San Juan María Vianney se le considera el paradigma de todo buen confesor, tenía la capacidad para adentrarse en el alma humana. Al mismo tiempo, el P. Vianney fue un hombre de gran humildad y capacidad de discernimiento, virtudes indispensables que lo hicieron ser un modelo para los demás sacerdotes.
Practicaba habitualmente el ayuno y cuando no, le bastaba comer algo muy sencillo. Solía decir que “el demonio no le teme tanto a la disciplina y a las camisas de piel, como a la reducción de la comida, la bebida y el sueño".
A San Juan María Vianney le tocó vivir las consecuencia de la Revolución Francesa, un periodo donde la incredulidad y la falta de esperanza apartaron de la fe a miles de personas. Antes esto, el Cura de Ars se propuso atender esta gran necesidad dedicándole más esfuerzo a la preparación de sus sermones. Pasaba noches enteras en la sacristía componiendo y memorizando lo que iba a decir, poniendo todo el empeño posible para predicar bien, hacerse entender y transmitir el Evangelio a cabalidad.
Fuente: ACI Prensa
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