Comunidad celebró los 41 años sacerdotales del padre Mariano Irureta

04 de Agosto de 2026

 
La Parroquia San Juan Apóstol acompañó, agradeció y rezó por el servicio del padre Mariano.

La santa misa de 19:30 horas contó con la asistencia de familiares y una numerosa asamblea,  quienes quisieron acompañarlo y expresarle su gratitud por más de cuatro décadas de fidelidad y servicio pastoral.

Durante la Eucaristía, el padre Mariano reflexionó sobre el don de la vocación y el itinerario de su trayectoria espiritual. En sus palabras de acción de gracias, enfatizó que la perseverancia durante estos 41 años ha sido posible “gracias a la fidelidad de Dios, que es quien nos mantiene y nos da la fuerza del Espíritu Santo para vivir con alegría este gran don que es el sacerdocio”.

En su mensaje, el sacerdote profundizó en tres pilares esenciales que han marcado su ministerio:

  1. La devoción a la Santísima Virgen María: Destacó el vínculo filial con la Virgen como un don arraigado desde su familia, reconociendo que su intercesión fue determinante para vencer temores al momento de tomar la decisión vocacional: “Sin ella, yo no sería sacerdote”.
  2. El abandono en la Divina Providencia: Recordó cómo, a lo largo de los diversos lugares y encargos pastorales donde le ha tocado servir, ha aprendido a confiar en la guía de Dios. Subrayó la enseñanza espiritual de poner todo el esfuerzo humano necesario para luego entregarse con serenidad a la voluntad divina.
  3. El ministerio del Buen Pastor y la Misericordia: Hizo un llamado a vivir una fe cercana a las personas y a la realidad actual, resaltando que la misión del sacerdote y de la Iglesia es acompañar con acogida y misericordia: “En los tiempos actuales, de cruces y desencuentros, nuestra tarea es brindar al mundo la misericordia infinita del Buen Pastor: jamás un juicio, jamás separar a nadie, sino acompañar a todos”.

El reconocimiento de la comunidad parroquial

Al finalizar la Eucaristía, la coordinadora parroquial, Verónica Achondo, dirigió unas palabras en representación de toda la comunidad, valorando el “SÍ” incondicional del Padre Mariano y su testimonio constante de fe sencilla, eucarística y mariana.

 

 

“Usted nos ha enseñado que la fe se cultiva en el hogar, con el testimonio silencioso; una fe que nos muestra que Dios no es una idea, sino una presencia que acompaña siempre”, expresó Verónica Achondo. En su mensaje, encomendó el ministerio del sacerdote a San José, patrono de la vida interior, valorando de manera especial su labor como administrador en la Parroquia San Juan Apóstol, en la Capellanía en el Palacio de La Moneda, y en su constante acompañamiento a las personas en momentos difíciles.

Posteriormente, se le entregó una figura de San José como regalo de la comunidad y se compartió un rico pedazo de torta, donde la comunidad pudo saludarlo de forma más personal.

 

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