
En una nueva catequesis dedicada a los documentos del Concilio Vaticano II, el Santo Padre profundizó en el valor teológico y pastoral de la música sagrada. Reflexionando sobre la constitución Sacrosanctum Concilium, el Pontífice enfatizó que el canto litúrgico no constituye un elemento decorativo dentro de las celebraciones, sino una parte necesaria y esencial de la acción sagrada.
El arte de rezar con el corazón
Durante su alocución, el Santo Padre recordó las palabras de San Agustín —«cantar es propio de quien ama»— para ilustrar cómo la música expresa la dimensión afectiva de la fe. Cantar en comunidad, señaló, permite armonizar los corazones con Dios y con los hermanos, convirtiendo la melodía en una manifestación tangible de la comunión eclesial.
Llamado a la formación y al cuidado del culto
El Pontífice hizo un llamado a compositores, coros y ministerios de música a cuidar la calidad litúrgica para evitar estilos descuidados que resten solemnidad a las celebraciones. Finalmente, insistió en la importancia de promover una sólida formación musical e historia sagrada en seminarios y colegios católicos, asegurando que la belleza del canto continúe siendo un reflejo de la armonía divina en cada comunidad.
Puede ver la Audiencia General del martes 18 de agosto en este link:
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